domingo, 26 de abril de 2009

CASTIGO DIVINO


Teniéndote ante mis ojos:
fui Tántalo tanto tiempo,
tanto que el alma dolía
en la punta de mis dedos.


Como Sísifo rodé
la roca de tu esperanza,
para mantenerla viva
cada vez que se agotaba.


Supe sufrir el castigo
- cual Prometeo, cada tarde -
de tenerte y de saber
que el día volvería a robarte.


¿Que les hice yo a los dioses
para que así me tratasen?
¿Por qué en el Tártaro estoy?
- lo más profundo del Hades -.

Otro año entero, apagando
la hoguera en que me olvidaste,
hundiéndome cada noche
y volviendo a levantarme,
jurándome que mentiste
- emponzoñando mi sangre -,
recordando cada día
que no podré recobrarte.

Para que aparezca Chronos,
con su tiempo insobornable,
con tus treinta y cuatro antorchas
y a mi vida se las lance.

Con Cervero por sabueso
Hefesto vuelve a buscarme
y en los grilletes dorados
que lacerarán mi carne
ha grabado tus dos ojos,
musa de los navegantes.



Mayo 2009

13 comentarios:

Penélope dijo...

Mucho tiempo he pasado sin leerte y no dejas de mostrar nostalgia y amor de una forma hermosísima. Ningún dios puede castigarte por eso. Ese corazón merece que un día la nostalgia sea sólo recuerdo lejano y el amor te alcance con mayúsculas.

Beat dijo...

Mi poeta del alma es un hechicero...del poema..la nostalgía y el amor...
precioso como todo lo que entintas

abrazo infinito
beatrice

Pigmalión dijo...

Penélope Es posible que sea como dices aunque el teclado de mi vida, por el momento, sigue con "Bloq Mayus" atascado y no se como arreglarlo.

Sabía que no desaparecerías para siempre.

Beat Este hechicero perdió su poder de encantamiento hace tiempo a manos de una hechicera mucho más poderosa.

Al menos no me robó el derecho de entintar aunque sólo sea para echar borrones de vez en cuando.

Un abrazo para ti.


Gracias a las dos por estar

Anónimo dijo...

Me encanta tu poema. Es rotundo y puro en su estilo clásico.
Confieso que soy una amante "empedernida" de la mitología griega, y me parece genial tu apelación a dioses y semidioses en "CASTIGO DIVINO". Sólo me entristece que sigas arrastrando la pesada carga de Prometeo, que no consigas dejarla caer monte abajo..., ¿o tal vez no lo intentas?


(He comprobado que abandonaste la antigua morada de tierra adentro...)

Suerte!
V.

Pigmalión dijo...

V Hasta este lugar, frontera entre la cordura y la locura, me aventuro para que tu visita no quede en el olvido.

No dudes en hacer tuyo este poema improvisado ya que para ti fue escrito en un lugar donde hoy descubrí que la mitad de lo que algunos dicen es mentira - algo que debí aprender mucho antes -. Y la verdad es que prefiero no saber que es la otra mitad - ¿tal vez sólo medias verdades? -.

Hasta mi rincón oscuro
lejos del agua y su canto
me trae el poniente del sur
voces que añoran mis pasos.

Ventanas que se abren lejos
y ojos que buscan mi barco
- pecio con bodegas llenas
varado en yermo secano -

Ya su vela es más jirón
que fuerza en azul y blanco.
Ya no es capaz de emular
las aventuras del Argo.

Anónimo dijo...

"Hasta mi rincón oscuro
lejos del agua y su canto
me trae el poniente del sur
voces que añoran mis pasos.

Ventanas que se abren lejos
y ojos que buscan mi barco
- pecio con bodegas llenas
varado en yermo secano -

Ya su vela es más jirón
que fuerza en azul y blanco.
Ya no es capaz de emular
las aventuras del Argo"


Lo hago mío, porque me lo has regalado y es muy hermoso. Pero también triste: algo de tí se perdió mar adentro, Corazón... Algo que me duele.

¡Muchas gracias!

Besos
V.

Anónimo dijo...

Mucho has tardado en darte cuenta de las mentiras, pero muchos tendriamos que aplicarnos el cuento.El mundo del que hablas es pura fantasia y ficción y la persona que entra de corazón y con la verdad por delante acaba por rendirse ante tanta hipocresia.
Hoy será la última vez que leeré y la última vez que escribiré, solo espero que encuentres aquello que tanto anhelas.

Blanca y Azul.

Anónimo dijo...

Tengo ganas de leerte alegría...porque siento a través de tus palabras una pena muy honda y muy profunda. Yo también me sentí así cuando volví de Atenas, cuando dejé allí mi vida, mi presente, mi futuro...Y cada día, como tú, sueño con aquel aroma, con aquellos colores, con aquella silueta, la que una vez fue solo para mi. Pese a todo y a que entienda lo que sientes, me encantaría leerte alegría.
Un abrazo anónimo desconocido.

Alberto

Suri (cato) dijo...

Es en el fuego que nos moldea en la fragua de la vida, donde se perfila nuestra humana grandeza.

No hay que huir del destino, sino ir a su encuentro, para vencer -y terminar siendo- lo que ya está escrito.

Levanto el sombrero, por tu sabiduría y por la belleza con que vistes tu poesía.

Un gran abrazo, amigo.

Anónimo dijo...

Por si alguna vez vuelves a pasar por aquí, Navegante en Ruta Ignorada, te dejo un saludo amigo
y una lágrima remolona que se qedó pegada a él...

V.

Anónimo dijo...

Aùn tengo la esperanza de que algùn dìa por azares de la vida ...te vuelva a encontrar en este sendero donde derramas la tintilla del sentir en la poesìa...
se te extraña en demasìa.... mi querido poeta del alma

Beat

Pigmalión dijo...

Blanca y azul:

Espero que semejante afirmación fuese fruto de un arrebato que hoy esté en el olvido. La riqueza que puede ofrecerte leer y escribir bien vale pensárselo dos veces.
Un beso.


Suri:

No creo que el destino esté escrito, pero escribirlo a gusto de uno tiene un precio muy alto.
No me veas como un sabio que si lo fuese tal vez hoy escribiría de otro modo más alegre.
Un abrazo.



V:
Que cierta resulta tu frase sobre mi ruta. Ni yo mismo la conozco.
Colocaré esa lagrima en la proa de mi barco.
Un beso.


Beat:
En este sendero de agua me detengo para comprobar con satisfacción que no todos me han olvidado.


Gracias a los cuatro.

Fran

Pigmalión dijo...

Alberto:

(Se me pasó tu comentario)

A pesar de ser un abrazo anónimo no he dejado de sentirlo.

Creo que la mayoría de la gente solemos exteriorizar las alegrías por otros cauces y es en los momentos tristes cuando surge la necesidad de derramar los sentimientos con la única compañía de la soledad, papel y lapiz.

Un abrazo